¿Cómo se realiza la cirugía de próstata? Conozca los principales procedimientos y riesgos potenciales
La cirugía de próstata a menudo es necesaria en casos como el cáncer de próstata o la hiperplasia prostática benigna (HPB).
Estas condiciones pueden afectar el funcionamiento normal de la glándula, llevando al médico a recomendar la intervención quirúrgica. Para quienes reciben esta recomendación, es común preguntarse: ¿cómo se realiza la cirugía de próstata?
Existen diferentes técnicas utilizadas para este tipo de procedimiento, que varían según la condición del paciente y la complejidad del caso. El objetivo principal es remover parte o la totalidad de la próstata, dependiendo del diagnóstico, con el menor impacto posible en la salud del paciente.
Continúe leyendo y descubra todo lo que necesita saber: cómo se realiza la cirugía de próstata, cuándo puede estar indicada y los posibles riesgos.
¿Cuándo se indica la cirugía de próstata?
La cirugía de próstata se recomienda en casos específicos en los que los tratamientos con medicamentos o menos invasivos no son suficientes para mejorar la calidad de vida del paciente.
La indicación del procedimiento depende del tipo de problema prostático y la gravedad de los síntomas. Cuando la condición avanza, o los tratamientos convencionales no presentan resultados satisfactorios, la cirugía puede ser la mejor opción.
Los principales casos en que se indica la cirugía de próstata son:
- Cáncer de próstata: cuando se diagnostica el cáncer y está en una etapa en la que la remoción de la próstata puede impedir la propagación de la enfermedad. Los síntomas incluyen dificultad para orinar, sangre en la orina (hematuria) y dolor pélvico.
- Hiperplasia prostática benigna (HPB): la próstata aumenta de tamaño de forma no cancerosa, dificultando la micción. Los síntomas comunes son dificultad para iniciar la micción, flujo débil y sensación de vaciado incompleto de la vejiga.
- Infecciones recurrentes (prostatitis): en casos de infecciones crónicas o recurrentes que no mejoran con medicamentos, se puede recomendar la cirugía. Los síntomas incluyen dolor al orinar, necesidad urgente de orinar y malestar pélvico.
- Obstrucción severa del flujo urinario: si la próstata aumentada bloquea completamente el flujo de orina, causando retención urinaria, puede ser necesaria la cirugía para aliviar la obstrucción.
- Tumores en la vejiga: cuando los tumores afectan la vejiga y están cerca de la próstata, puede ser necesaria su remoción como parte del tratamiento. Los síntomas incluyen dolor al orinar, sangre en la orina y necesidad frecuente de orinar.
- Tumores en el recto: en casos de cáncer rectal que afectan o presionan la próstata, la remoción puede ser indicada para controlar el avance de la enfermedad. Los síntomas pueden incluir dolor al defecar y presencia de sangre en las heces.
¿Cómo se realiza la cirugía de próstata?
Existen diferentes cirugías pélvicas que pueden realizarse para tratar condiciones en la próstata, y cada una tiene un propósito específico según el diagnóstico del paciente.
Las técnicas han evolucionado a lo largo de los años, permitiendo intervenciones menos invasivas, con el potencial de facilitar la recuperación en ciertos casos. A continuación, conozca los principales tipos de cirugía para la próstata aumentada y cómo se realiza cada una.
1. Prostatectomía abierta
La prostatectomía abierta es uno de los procedimientos más tradicionales, indicada para casos más graves de cáncer de próstata o un aumento significativo de la misma. La cirugía remueve la glándula junto con las vesículas seminales, ubicadas por encima de la próstata, entre la vejiga y el recto.
Preparación
- Ayuno preoperatorio;
- Análisis de sangre e imágenes;
- Orientación sobre medicamentos anticoagulantes;
Cómo se realiza la cirugía
La próstata se extrae a través de una incisión abdominal o perineal. El cirujano accede directamente a la glándula y la extrae total o parcialmente.
Beneficios y características
- Remoción completa de la próstata en casos avanzados de cáncer.
- Permite una visión amplia y directa para el cirujano.
Riesgos
- Recuperación más prolongada.
- Mayor riesgo de complicaciones, como infecciones y sangrado.
- Posibilidad de disfunción eréctil e incontinencia urinaria.
2. Cirugía robótica
La cirugía robótica es una técnica avanzada que emplea un sistema robótico controlado por el cirujano, proporcionando mayor precisión.
Preparación
- Ayuno preoperatorio.
- Análisis de sangre e imágenes.
- Orientación sobre medicamentos anticoagulantes.
Cómo se realiza la cirugía
Se realizan pequeñas incisiones en el abdomen, a través de las cuales se insertan instrumentos controlados por el robot. El cirujano opera de forma remota con ayuda de una consola, extrayendo la próstata con precisión.
Beneficios y características
- Menor pérdida de sangre.
- Recuperación más rápida.
- Menos dolor y cicatrices más pequeñas.
Riesgos
- Requiere tecnología avanzada, disponible solo en centros especializados.
- Posible disfunción eréctil e incontinencia urinaria, aunque menos frecuente.
3. Cirugía con láser
La terapia láser se indica principalmente para el tratamiento de la hiperplasia prostática benigna (HPB). Este procedimiento se considera uno de los menos invasivos.
Preparación
- Ayuno preoperatorio.
- Exámenes de imagen y orina.
- Orientación sobre medicamentos.
- Cómo se realiza la cirugía
Se inserta un láser a través de la uretra para eliminar el tejido prostático que bloquea el flujo urinario.
Beneficios y características
- Menor tiempo de recuperación.
- Menor riesgo de sangrado.
- Procedimiento realizado sin incisiones.
Riesgos
- Molestia temporal al orinar.
- Posible necesidad de otro procedimiento en el futuro.
4. Cirugía laparoscópica
La cirugía laparoscópica utiliza incisiones pequeñas e instrumentos delgados para extraer la próstata.
Preparación
- Ayuno preoperatorio.
- Exámenes de imagen y sangre.
- Orientación sobre medicamentos anticoagulantes.
Cómo se realiza la cirugía
Se realizan pequeñas incisiones en el abdomen, a través de las cuales se insertan los instrumentos para la extracción de la próstata.
Beneficios y características
- Menor tiempo de hospitalización.
- Recuperación más rápida que la prostatectomía abierta.
- Menos cicatrices.
Riesgos
- Riesgo de infección y sangrado.
- Posibilidad de disfunción eréctil e incontinencia urinaria.
5. Resección transuretral de la próstata (RTU)
La RTU es una de las técnicas más comunes para tratar el aumento benigno de la próstata (HPB). Es una cirugía endoscópica dirigida a extraer el tejido prostático.
Preparación
- Ayuno preoperatorio.
- Exámenes de imagen y orina.
- Suspensión de ciertos medicamentos.
Cómo se realiza la cirugía
Se introduce un instrumento por la uretra para extraer el exceso de tejido prostático que bloquea el flujo urinario.
Beneficios/Características
- No hay necesidad de incisiones externas.
- Recuperación rápida.
Riesgos
- Infecciones urinarias temporales.
- Retención urinaria en el posoperatorio.
- Posible eyaculación retrógrada.
6. Colocación de stents
Los stents son pequeños tubos utilizados para mantener el flujo urinario libre cuando la obstrucción de la próstata no puede eliminarse quirúrgicamente.
Preparación
- Exámenes de imagen para verificar la extensión de la obstrucción.
- Orientación sobre la inserción del stent.
Cómo se realiza la cirugía
Se inserta el stent en la uretra, expandiendo el área estrechada por la próstata aumentada.
Beneficios y características
- Procedimiento mínimamente invasivo.
- Solución rápida para aliviar los síntomas.
Riesgos
- Malestar temporal.
- Posible infección o desplazamiento del stent.
7. Cirugía endoscópica
La cirugía endoscópica se utiliza para tratar diversas condiciones de la próstata, siendo un enfoque mínimamente invasivo.
Preparación
- Ayuno preoperatorio.
- Exámenes de imagen y orina.
- Orientación sobre medicamentos.
Cómo se realiza la cirugía
Se introduce un endoscopio por la uretra para eliminar o tratar el tejido prostático.
Beneficios y características
- Procedimiento rápido y eficaz.
- Menor tiempo de recuperación.
- Sin cicatrices externas.
Riesgos
- Posible infección urinaria.
- Riesgo de daños a la uretra.
Cuidados para hombres que usan prótesis peneana
Los hombres que ya poseen un implante de prótesis peneana, ya sea maleable o inflable, requieren una programación de cuidados diferente. Sin embargo, es posible realizar la prostatectomía radical.
Preoperatorio
El cirujano siempre debe ser informado sobre la presencia de la prótesis. De esta manera, puede adoptar estrategias que protejan la prótesis y al mismo tiempo alcancen la próstata.
Intraoperatorio
La principal preocupación es con la prótesis inflable, que cuenta con un reservorio al lado de la vejiga, cerca de la glándula. El cirujano debe inflar la prótesis para que el reservorio disminuya de tamaño durante la cirugía, evitando que esta parte interfiera en el trabajo del médico durante la cirugía abierta, robótica o laparoscópica.
En el caso de la cirugía transuretral en hombres con prótesis peneana, se debe considerar una vía de acceso diferenciada, como el perineo, para que el instrumento pueda acceder a la glándula y desobstruir el canal.
Posoperatorio
El uso de sondas, común en las cirugías de próstata, puede causar erosión de la prótesis. Es importante que la sonda esté bien posicionada para que el hombre no corra el riesgo de perder el implante.
En el caso de la prótesis inflable, el mecanismo no debe accionarse durante un tiempo.
Cuidados después de la cirugía de próstata
Después de la cirugía de próstata, para todos los hombres, es fundamental seguir una serie de cuidados para garantizar una buena recuperación y evitar complicaciones. El período posoperatorio puede variar según el tipo de cirugía realizada, pero algunos cuidados son universales y ayudan al paciente a recuperarse de manera más rápida y eficiente.
Reposo
El reposo es esencial en los primeros días después de la cirugía. En casos de cáncer, la extracción puede ser fundamental para salvar vidas, y aunque los efectos secundarios sean desafiantes, pueden manejarse según el caso.
Es importante evitar esfuerzos físicos, como levantar peso o realizar movimientos bruscos, para permitir que el cuerpo se recupere adecuadamente. Sin embargo, caminar moderadamente en casa es recomendable para prevenir problemas circulatorios, como trombosis.
Hidratación y alimentación
Beber abundante agua es importante para el buen funcionamiento del sistema urinario y para prevenir infecciones. Mantener la orina más fluida disminuye el riesgo de infecciones en las vías urinarias.
Además, optar por una dieta ligera y equilibrada facilita la recuperación. Los alimentos ricos en fibra también se recomiendan para evitar el estreñimiento, que puede causar molestias en el posoperatorio.
Cuidados con el catéter
En algunos casos, el paciente puede salir de la cirugía con un catéter para ayudar en el drenaje de la orina. Es fundamental seguir las indicaciones médicas sobre la limpieza y el mantenimiento del catéter para evitar infecciones. Mantener el área siempre limpia y seca, y observar si hay sangrado o fugas fuera de lo normal, son cuidados importantes.
Uso de medicamentos
Seguir al pie de la letra la prescripción médica en cuanto a medicamentos es uno de los principales cuidados posoperatorios. Los analgésicos, antibióticos u otros fármacos indicados por el médico deben tomarse en los horarios correctos para prevenir complicaciones como infecciones y dolor.
Atención a los signos de infección
Enrojecimiento, fiebre, dolor intenso o secreciones anormales son señales que pueden indicar una infección. Si alguno de estos síntomas aparece, es importante contactar al médico de inmediato para evaluar la necesidad de intervenciones.
Retorno gradual a las actividades
El retorno a las actividades físicas y a la rutina debe ser gradual y siempre con la aprobación del médico. Normalmente, actividades ligeras, como caminar, pueden retomarse después de algunas semanas, mientras que los ejercicios más intensos y levantar peso deben evitarse por un período mayor. Las actividades sexuales también deben reanudarse según la recomendación médica.
Seguimiento médico
Las consultas de seguimiento son esenciales para evaluar la recuperación de la salud prostática. En estas consultas, el médico también puede ajustar el tratamiento, retirar el catéter (si aún está presente) y realizar exámenes para garantizar que la recuperación progrese adecuadamente.
¿Es necesario cambiar la prótesis peneana después de la prostatectomía?
No es necesario cambiar el implante peneano después de la cirugía de próstata en la mayoría de los casos. Generalmente, el cirujano puede tratar la próstata sin interferir en el funcionamiento ni causar complicaciones a la prótesis.
Sin embargo, el paciente debe observar, después de la prostatectomía, si hubo pérdida de rigidez peneana. Esto puede indicar daños en el implante durante o a raíz de la operación. En este caso, el urólogo puede recomendar el cambio.
Complicaciones comunes después de la cirugía de próstata
La prostatectomía puede provocar complicaciones que impactan en la vida sexual del hombre, tales como:
- Infecciones
- Lesión en la uretra
- Erosión de la uretra, exponiendo la prótesis
- Enrojecimiento
- Secreción
- Orgasmo seco
- Eyaculación retrógrada
- Climacturia (pérdida de orina durante el orgasmo)
- Incontinencia urinaria
- Disfunción eréctil
¿Son peligrosas las cirugías de próstata?
Las cirugías de próstata, como cualquier procedimiento quirúrgico, conllevan algunos riesgos, aunque en la mayoría de los casos son seguras y se realizan con éxito. Sin embargo, dos de los efectos secundarios más comunes que preocupan a los pacientes son la disfunción eréctil y la incontinencia urinaria, ambos relacionados con la delicada anatomía de la próstata y las estructuras a su alrededor.
La disfunción eréctil puede ocurrir después de la cirugía, especialmente en procedimientos más invasivos, como la prostatectomía radical. Esto se debe a que los nervios responsables de la erección están muy cerca de la próstata, y aun en las cirugías más cuidadosas, puede haber daños temporales o permanentes.
La incontinencia urinaria también es motivo de preocupación, ya que la próstata está situada cerca de la vejiga y del esfínter urinario, que controla el flujo de orina. Durante la cirugía, estas estructuras pueden verse afectadas, provocando dificultades para controlar la orina en los primeros meses posteriores al procedimiento.
Teniendo en cuenta estas posibilidades, la cirugía de próstata puede considerarse arriesgada. No obstante, es importante recordar que la decisión de realizar la cirugía se basa en una evaluación cuidadosa de los beneficios en relación con los riesgos.
Los avances en las técnicas han ayudado a reducir estas complicaciones y pueden facilitar la recuperación en algunos pacientes.
¿Qué le sucede al hombre después de la extracción de la próstata?
Después de la extracción de la próstata, el hombre puede experimentar varios cambios físicos y emocionales. A corto plazo, el cuerpo necesita tiempo para recuperarse de la cirugía, y es común que el paciente se sienta cansado y necesite reposo. Durante este período, el foco está en la cicatrización y en evitar esfuerzos excesivos.
A largo plazo, dos de los principales efectos que puede enfrentar el hombre son la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil. A pesar de estos posibles cambios, muchos hombres informan una mejora en su calidad de vida después de la recuperación, con la ayuda de tratamientos individualizados y seguimiento médico.
Es importante recordar que, en casos de cáncer, la extracción puede ser fundamental para salvar vidas, y los efectos secundarios, aunque desafiantes, pueden evaluarse y abordarse de forma individualizada.
El cáncer de próstata es el segundo tipo de enfermedad más común entre los hombres en Brasil. La detección precoz y el seguimiento médico regular pueden marcar la diferencia en el tratamiento y en la calidad de vida del paciente. Estar atento a las señales y buscar orientación adecuada ayuda a prevenir complicaciones y mantener el bienestar general.
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