La disfunción eréctil en la tercera edad se puede abordar con medicamentos, terapias y cambios en el estilo de vida. Si es necesario y es clínicamente adecuado, algunos pacientes también pueden ser candidatos a la cirugía de prótesis de pene.
Tener dificultades en el momento de la relación no es algo inevitable con el paso del tiempo, pero la disfunción eréctil en la tercera edad es muy frecuente. En algunos casos, la condición puede mejorar con un tratamiento adecuado, lo que permite mantener una vida sexual activa, de acuerdo con las condiciones clínicas individuales.
Según el Ministerio de Salud, en comparación con los hombres de 18 a 39 años, los hombres entre 60 y 69 años tienen más del doble de riesgo de presentar disfunción eréctil. Entre los que tienen 70 años o más, el riesgo es tres veces mayor.
Aun con el aumento progresivo del riesgo de disfunción eréctil relacionado con la edad, la salud sexual masculina en la tercera edad no debe dejarse de lado, porque el envejecimiento y la función eréctil están conectados. Esto puede indicar que la salud vascular, nerviosa, metabólica o mental puede estar comprometida.
Vea cómo es posible no solo identificar las causas, sino también abordar la condición de forma segura, con base en una evaluación médica individualizada, independientemente de la edad del paciente.
Principales causas de la disfunción eréctil en la tercera edad
Después de los 60 años, las causas de la disfunción eréctil pueden ser orgánicas o psicológicas, como:
Enfermedades crónicas y salud vascular
La relación entre la enfermedad cardiovascular y la erección se debe a la reducción del flujo sanguíneo, que también afecta el pene y disminuye la rigidez. La hipertensión también afecta la circulación peneana.
La diabetes afecta los vasos y los nervios. Con el empeoramiento del flujo sanguíneo y la neuropatía, el llenado del pene y el disparador de la erección pueden verse afectados.
Cambios hormonales
Los cambios hormonales en el envejecimiento masculino suelen ser graduales, pero pueden ser relevantes para los problemas de erección.
La testosterona baja en la tercera edad puede influir en el deseo, la disposición y la respuesta al estímulo, al igual que el hipotiroidismo y el hipertiroidismo.
Uso de medicamentos
En la tercera edad, el uso de medicamentos es común. Sin embargo, es necesario considerar los efectos de los medicamentos en la erección.
Los medicamentos para la presión arterial, los antidepresivos y algunos tratamientos para la hiperplasia prostática benigna pueden reducir la libido, interferir en la excitación y en el orgasmo, y contribuir a la disfunción eréctil, lo que exige una evaluación de riesgo-beneficio.

Factores neurológicos
Las condiciones neurológicas pueden comprometer las señales cerebrales y la integración de la respuesta sexual. Este es el caso del ACV, en el cual las lesiones pueden dificultar la activación del sistema nervioso necesario para la erección.
En la enfermedad de Parkinson, los cambios relacionados con la dopamina, los síntomas motores y los efectos del tratamiento pueden afectar el deseo y el desempeño sexual.
Además, estos cuadros se asocian con impactos emocionales importantes que se suman al problema.
Aspectos emocionales y psicológicos
Aunque la causa orgánica es más frecuente en hombres mayores, el impacto psicológico de la disfunción eréctil puede mantener o agravar el cuadro.
La ansiedad de desempeño y la depresión pueden interferir en la respuesta sexual y reducir el deseo.
Algunas situaciones transitorias, como el duelo, el estrés y los cambios de rol social, pueden afectar la autoestima y la intimidad, lo que contribuye a los problemas de erección en la madurez.

Cómo se realiza el diagnóstico
Para comprender las causas de la disfunción eréctil con el envejecimiento, la consulta con el urólogo es el punto de partida. El profesional necesitará conocer:
- Antecedentes de salud;
- Hábitos del día a día (alimentación, actividad física, pasatiempos, horarios de sueño y vigilia, etc.);
- Medicamentos (dosis, horarios y combinaciones);
- Síntomas urinarios;
- Presencia de erecciones nocturnas y matutinas;
- Síntomas cardiovasculares.
En el consultorio, exámenes como la prueba de erección farmacológicamente inducida, el examen físico del pene y la ecografía peneana con Doppler pueden aportar indicios sobre el diagnóstico y las causas.
Sin embargo, en este grupo de edad, se recomiendan análisis de laboratorio, como glucemia, perfil lipídico y hormonas, para complementar la investigación.
La experiencia clínica del médico es decisiva para interpretar los hallazgos y evitar tratamientos inadecuados, porque los hombres mayores necesitan un cuidado individualizado, con aún más atención.
Tratamiento de la disfunción eréctil en la tercera edad
El tratamiento de la disfunción eréctil en la tercera edad debe adaptarse al perfil del paciente. En esta etapa, existen alternativas terapéuticas que pueden considerarse, siempre respetando el perfil clínico, la seguridad y los límites individuales de cada paciente.
Cambios en el estilo de vida
Es muy importante reducir factores presentes en la rutina que pueden favorecer la disfunción eréctil.
Esto puede hacerse con la adopción de hábitos más saludables, que aportan beneficios para la circulación, el metabolismo y la salud mental, como actividad física regular, alimentación equilibrada, sueño adecuado y reducción de tabaco y alcohol.
Medicamentos orales
Los inhibidores de la PDE5, como sildenafilo y tadalafilo, actúan como facilitadores de la erección, siempre que exista estimulación sexual.
En hombres mayores, pueden considerarse cuando el médico evalúa comorbilidades e interacciones (por ejemplo, contraindicación con nitratos). El uso de estos medicamentos debe ser supervisado de cerca para ajustes de dosis.
La automedicación es extremadamente riesgosa en casos de disfunción eréctil después de los 60 años, debido a la mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares y al uso de múltiples medicamentos.
Terapias locales
Generalmente indicadas como opciones complementarias, alternativas como gel para la erección, dispositivo de vacío y fisioterapia peneana pueden considerarse para pacientes que no pueden someterse a determinados enfoques conservadores.
En este contexto, es importante mantener expectativas realistas, porque los beneficios pueden variar.
La inyección intracavernosa, considerada una opción de segunda línea, también puede evaluarse para algunos pacientes.
Tratamientos quirúrgicos
Los casos graves o refractarios son más comunes después de los 60 años, y las prótesis de pene son una opción consolidada para pacientes seleccionados.
El implante busca restaurar la rigidez del pene después de la expansión de los tejidos peneanos, para que el órgano alcance un tamaño y un calibre proporcionales y optimizados.
La cirugía suele ser viable en hombres mayores, pero es necesario evaluar el estado clínico del paciente antes del procedimiento para reducir riesgos.
Envejecer no significa renunciar a la vida sexual
La calidad de vida sexual en la tercera edad puede discutirse y abordarse de acuerdo con las condiciones de salud y los objetivos de cada paciente. La actividad sexual se asocia con beneficios físicos y emocionales y puede influir en el bienestar general.
La vivencia de la sexualidad después de los 65 años puede asumir diferentes formas, influenciada por factores físicos, emocionales y por la experiencia de vida.
Sin embargo, esta etapa puede requerir más cuidados para reducir riesgos. La comunicación en la pareja y el seguimiento urológico en hombres mayores son muy importantes para una vida sexual activa que se adapte a las condiciones de salud de cada persona.
Entre los hombres que ya tienen disfunción eréctil, puede existir vergüenza para buscar ayuda, pero es importante tener en cuenta que, al hablar con un médico, puede haber mejoría de la función sexual, siempre que exista una evaluación adecuada y una indicación correcta.
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Hable con el Dr. Paulo Egydio
La evaluación de la disfunción eréctil en la tercera edad debe ser realizada por un urólogo, con base en criterios clínicos, antecedentes de salud y exámenes complementarios.
El Dr. Paulo Egydio actúa desde hace más de 25 años en el área de urología y andrología, con experiencia en el acompañamiento de pacientes con cambios en la función eréctil en diferentes grupos de edad.
Póngase en contacto con el médico y describa su caso. Resuelva sus dudas sobre la disfunción eréctil en la tercera edad, porque desarrollar esta condición en esta etapa de la vida no es una regla.



